martes, 28 de mayo de 2013

PEGASO GALOPA



Las almas grises también sonríen.
Y los desamparados pueden ser amados.
Los espíritus nobles odian,
y hay verde en las ciudades.

Los vientos llevan semillas y hedor de muerte,

Muerte, final inherente a todo lo vivo,
el viento aviva y apaga la llama.

Es ese el mundo que conozco
y que trato de conocer sin éxito,
es como tratar de encontrar la verdadera cara
de una moneda,
o creer en la luz de la luna.

Soy una gran confusión,
y esa es la verdadera condición humana,
la certeza nos es ajena
como lo son las alas
a los pedestres caballos.

Pero, está Pegaso.


domingo, 5 de mayo de 2013

POEMA DE AMOR Y DESPEDIDA

¡Qué tarde es para todo!,
y llegan tarde estas palabras,
así debe ser para que tengan algún valor,
para que no sean ruego
ni cortejo

Sólo es el amor que se queda en el aire,
la vaga sensación de una vida juntos,
entrega absoluta
y resistencia al olvido.
El himno glorioso de una muerte intrascendente.
El poema de nuestro amor
que le quedé debiendo.

No es este el pago de la deuda,
es otra cosa,
no un adiós
no un para siempre,

es un beso en la mejilla,
son dos manos entrelazadas
que se sueltan delicadamente
en la sala de espera de un aeropuerto;
Una despedida sin viaje,
Un funeral sin cadáver,

es el instante en el que el llanto apagado
cede al sueño.

Y aquí me siento
a verte partir sin que ya estés,
pasando la noche en vela
al pie del ataúd vació de nuestros días juntos.

¿Qué tanto hay para recordar?
Demasiado,
un  mundo,
universos de vida,
madrugadas frías
ocultándonos en las cobijas,
silencios, canciones y llantos en las carreteras del abismo.

Voy mas atrás y recuerdo un encuentro,
nuestras primeras citas tímidas,
tu rostro, tus palabras…
Si te recuerdo sólo puedo amarte.

Te vas y me voy,
¿qué hay más triste que eso?
Quedarnos y destruir los recuerdos con realidades.
Vámonos para salvar lo que fuimos juntos,
¿estamos de acuerdo en eso?

Ahora que estoy solo
y no son más estas palabras para ella,
ahora que son murmullos de borracho,
puedo desvariar un poco
y verla partir mil veces,
imaginar su cuerpo alejarse,
una leve mirada por encima del hombro
como queriendo quedarse,
diciéndose a si misma:
no lo miro,
si le doy una mirada no podré irme.

Y se va,
llevándose con ella muchas más cosas de las que cree.

Se va con mi redención,
con mis buenos pensamientos,
mis modales
y mi cara cordial.

En su maleta empacó las fotografías de paisajes hermosos,
los colores cálidos,
las canciones de cuna,
las risas de los niños que nadan en el mar.

Se lleva mi desayuno,
mi almuerzo y mi comida,
mi adultez, mi juventud,
mi vejez,

y se lleva a ella, que es lo que más me destruye. 

En su vientre se lleva
los hijos que no quise tener,
el abrigo, la dulzura,
la vida,
pero no cualquier vida,
sino esa que se da los domingos en el parque,
los lunes en los recreos de colegio,
en las tardes cuando nos sirven café.

¿Y por qué dejar ir todo eso?
¿Por qué no luchar?

Tal vez tenemos cosas rotas en el alma 
contra las que no se puede…
No valen las buenas intenciones,

a veces la única salida para no acabar con un bello amor,
es terminar con él,

y eso fue lo que paso en mi caso.