Soy un ser
apático,
dejando al
mundo olvidado en cualquier rincón,
sin
intereses bancarios ni morales
mendigo de
placeres fútiles y paganos.
Soy un ser
terco,
algo
romántico si se me permite la expresión,
guerrero
solitario en lo alto de la colina
empuño mi
espada que no hace daño,
contra la
era de la informática,
así, sin
protocolo, sólo porque me parece lo justo.
soy un ser
oscuro,
sombra de
cuanto podría ser,
que se
disuelve en la noche,
riendo
tanto y tan poco como es posible
con
derrames internos de llanto que me consumen
en
hospitales que tratan mi dolor de alma
(que muere
de hastío)
Quién
pudiese saber de medicina
para
extirparme con escalpelos insensibles
el mal de mis
entrañas.
Soy un ser
inocente,
acomodo mi
cama en una banca de parque
mientras
la vida
encerrada
en sus prisiones residenciales
Me arroja
basuritas a la cara,
el tiempo
detiene su desfile apresurado
de
corbatas negras
y transacciones invisibles,
para
despertarme de una patada,
pero... yo duermo.
Tengo algún espacio para el odio,
pero no
entiendo de puñaladas en la espalda,
no
entiendo de códigos militares
ni de
engaños, ni de palabras volátiles
dichas y
luego olvidadas,
de acto de
puntada sin dedal,
nada de
eso entiendo,
voy
creyendo en juramentos de demonio.
Soy un ser
que sufre
como
emperador en su trono
que sabe
ya su futuro,
la daga
fraternal que habrá de derrocarlo.
las venas
me arden, los párpados se desmayan,
los
labios, ah! Labios tan resecos,
¿cuándo
vendrá un ángel a alimentarme con sus besos que no mienten?
Ya no
queda mucho de mí,
vagabundo
que se aferra a los diarios
y al alero
de una casa ajena
que lo
protege de la lluvia de dios.
soy tanto
y por eso
tan poco...
más aún
tengo fe.
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