jueves, 24 de mayo de 2012

AFIRMACIÓN EN EL SER

 
Soy un ser apático,
dejando al mundo olvidado en cualquier rincón,
sin intereses bancarios ni morales
mendigo de placeres fútiles y paganos.

Soy un ser terco,
algo romántico si se me permite la expresión,
guerrero solitario en lo alto de la colina
empuño mi espada que no hace daño,
contra la era de la informática,
así, sin protocolo, sólo porque me parece lo justo.
soy un ser oscuro,
sombra de cuanto podría ser,
que se disuelve en la noche,
riendo tanto y tan poco como es posible
con derrames internos de llanto que me consumen
en hospitales que tratan mi dolor de alma
(que muere de hastío)
Quién pudiese saber de medicina
para extirparme con escalpelos insensibles
el mal de mis entrañas.

Soy un ser inocente,
acomodo mi cama en una banca de parque
mientras la vida
encerrada en sus prisiones residenciales
Me arroja basuritas a la cara,
el tiempo detiene su desfile apresurado
de corbatas negras
y transacciones invisibles,
para despertarme de una patada,
pero... yo duermo.

Tengo algún espacio para el odio, 
pero no entiendo de puñaladas en la espalda,
no entiendo de códigos militares
ni de engaños, ni de palabras volátiles
dichas y luego olvidadas,
de acto de puntada sin dedal,
nada de eso entiendo,
voy creyendo en juramentos de demonio.

Soy un ser que sufre
como emperador en su trono
que sabe ya su futuro,
la daga fraternal que habrá de derrocarlo.
las venas me arden, los párpados se desmayan,
los labios, ah! Labios tan resecos,
¿cuándo vendrá un ángel a alimentarme con sus besos que no mienten?  
Ya no queda mucho de mí,
vagabundo que se aferra a los diarios
y al alero de una casa ajena
que lo protege de la lluvia de dios.
soy tanto
y por eso tan poco...

más aún tengo fe.

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