Soy el hombre que se quedó esperando,
post-mortem, como finalizado.
Mi madre insistiría
—mientras haya vida habrá esperanza—
¿Quién no tuvo una madre
como ave providencial
revoloteando sobre su destino?
...Pero no,
yo ya vine del destino, y me quedé esperando.
Aún tengo fe, no lo niego,
la humanidad esta en mí,
desde siempre,
más
es una fe
en lo que no ha de llegar
de antemano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario