Se ha ido la historia
me quedé conmigo
y un par de silencios bajo el brazo
que ahora leo y hago un resumen
ha pasado la vida
la suerte
y el destino
he amado a las pasajeras
que bajan antes de llegar a mi destino
y a las transeúntes que
desaparecen con las calles
y las puertas de los edificios
que se fugan hacia su propia existencia
Y mi bus sigue
enseñándome el devenir de las cosas
dándome cuadros de la ciudad pasajera
mi ruta es esta
y no otra
no porque sea mi ruta elegida
sino porque es esta y no otra
todas las calles que recorro tienen salida
van a dar a una nueva entrada
que tendrá su respectiva salida
Se sube a mi bus el mar el cielo las aves andinas
se sienta cerca de mí
y me mira
coquetea
y yo la miro con recelo
tímido
enamorado a primera vista
esperando que me hable
pero prefiriendo que no lo haga
Escojo que se pare de su puesto y me sumerja en su matriz
en su esencia
y me mate de una buena vez
para ser libre
es mi decisión
pero no depende de mí
sigo sentado
bañado en cemento y cristal
en acero y hormigón
en sólida
penumbra
en ignorancia de vida
Sabiendo
eso sí
que los segundos son contados
por un tipo gris y sin rostro
que no da espera
El viento las olas la categórica fiereza
se bajan en la calle Cualquiera
Inesperada
nada metafórica
y me quedo viendo un resplandor
una ceguera un abismo
un ver
luz que oculta
veo
y creo que alucino
a mi amor que se expande y se convierte en fachada citadina
Veo y no veo
a la concreta y fugaz pasajera sin rumbo
que se baja llevando consigo
el boleto de viaje
para las infinitas carreteras en fuga.
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