Hoy pido perdón
y perdono a todos,
y a partir de ahora
no existe más el perdón,
porque no existe el pecado y la culpa,
la moral o el remordimiento.
Las acciones de los hombres
son como los movimientos de un mosquito
atrapado en la brea.
¿Quién puede culparnos,
si sólo intentamos vivir,
cuando todo de lo que estamos hechos
esta hecho
para la muerte?
No es un día feliz,
no es un día triste,
es
un día,
y lo comparto
con la galaxia entera.
Me paro en medio de la muchedumbre
de gente, de montañas, de planetas,
muchedumbre de universos.
Trato de estirar mi cabeza
para ver el horizonte,
pero siempre hay algo más grande que lo cubre.
me sumerjo entonces
en la santa paz de los ignorados,
en el anonimato cósmico,
en días de libertad y olvido,
desmemoria
de los himnos y las banderas,
de credos y yo pecadores,
de rituales profanos y sagrados,
de tumbas que están, de tumbas que esperan.
Aleteo en el pesado mar negro
en el que vivo,
y voy quedándome dormido,
mientras un sol
en alguna parte
habrá muerto.
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