miércoles, 15 de agosto de 2012

CUENTOS DE ANIMALES. 1 NOTA DE EXCUSA


Si yo fuera diminuto le tendría pánico a las arañas; digamos: si fuera del tamaño de la cabeza de un alfiler, una araña sería lo más terrorífico que me pudiera imaginar, mucho más que un tigre que ni siquiera me podría ver. Una araña resultaría aún más temible si yo fuera diminuto después de haber sido del tamaño que ahora soy, por la gran cantidad de arañas que he aplastado a lo largo de mi vida en el jardín de mi casa, pues no hay nada más temible que una araña con deseos de venganza. Desde que tengo estos pensamientos me he vuelto mucho más cuidadoso, y ya no participo de la masacre de insectos junto con mis amigos de la cuadra, mucho menos si de arañas se trata.

Carlos, mi mejor amigo, es el jefe de torturas. En la época de los cucarrones, todos los niños de la cuadra recogemos estos insectos por bolsadas, los llevamos al patio de la casa de Carlos y participamos pasivamente de los mil métodos que tiene él para matarlos: a algunos los abre delicadamente con una fina navaja, otros los quema con alcohol y otros son atravesados con agujas. Tal vez si los cucarrones gritaran nos causarían tristeza y los dejaríamos libres, pero como no dicen nada parece como que no sienten y así todo es más fácil. Pero desde hace un tiempo yo ya no participo de estas reuniones, lo que ha hecho que mis amigos ya no me traten con confianza. Carlos sí, porque al fin y al cabo es mi mejor amigo, lo tiene sin cuidado el hecho de que no comparta su diversión, y aunque no entiende del todo mis razones, no las ataca.

Mis nuevos pensamientos me han llevado a leer algunas cosas sobre arañas con la misma emoción que se pide que nos cuenten esas historias de fantasmas, que hacen que a uno se le lloroseen los ojos, y que se sabe que no nos van a dejar dormir después. Encuentro tan fascinantes las arañas porque sé que en caso de que fuera diminuto me resultarían aterradoras y eso hace que ocupe mucho mi cabeza en ellas. Esta noche tendría que estar haciendo la tarea para su clase, pero la verdad me la he pasado pensando en arañas, y como la tarea no es sobre arañas, por lo que resultaría tonto escribirle todo lo que sé sobre ellas, le escribo esta nota para que entienda que las razones que me llevaron a incumplir con la tarea son de una profunda importancia.

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