Es tan fácil que se mengüe el brillo
y se oscurezca la juventud,
los ojos envejecen más rápido,
todo aniquila antes nuestra mirada.
¡No quiero que mis ojos se apaguen!
Las manos se unen
se agitan y se separan,
la unión tan breve
No fue.
Tratamos de recordar
pero no hay más que el recuerdo,
el agua lo lava todo
y quedamos limpios.
Es tan fácil que nos cansemos
y se desvanezca la furia.
nos sentamos lejos de lo que nos es grato
porque ha dejado de serlo.
Lo inconstante perdura
así no lo creamos,
nos resistimos a ser efímeros,
nos afianzamos a existir.
Después de que el fuego se extingue
el olvido cubre las cenizas,
sabemos que siguen ahí
pero no podemos verlas,
así que hacemos como que no existen.
¡El mundo siempre está tan cerca,
pero cuan grandes son las distancias!
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