Hay tanto ruido,
no puedo ver mis manos,
las voces leen un texto
impreso en el viento
que no entienden,
pero que obedecen.
Canta un coro uniforme
de ritmo insoportable
y poco eco de dios.
Cantan sin darse cuenta
pero no fallan en la nota.
El sacerdote se levanta
y deja que el diablo
termine el sermón.
Las maquinas alzan su voz
y no dicen nada
pero supongo que decretan
mi muerte
y
no veo mis manos.
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