“Que se callen ahora las escuelas
y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cual es su misión y no lo
olvidare;
Que nadie lo olvide.”
Walt Whitman. Canto a mi
mismo.
Escúchame por esta vez.
¿has sentido el temblor de la vida?
Porque algo tiembla,
Tal vez sea la vida.
¿estamos de acuerdo?
Sientes que algo subterráneo
Nos habla,
y aún se escucha
a pesar del ruido de los noticieros
y de la alharaca de los sabios.
Si estas en la playa será el mar,
Si estas en los montes será el viento
Y si estas en las ciudades será la vida.
Pero el temblor está,
¿o si no, que?
¿no seríamos demasiado desgraciados
si nada temblara?
Y que ganas de correr
Porque no sabemos como más
Honrar ese temblor,
Tenemos que correr,
Correr hacia la vida
Que sea tal vez lo que tiembla.
Pero no,
Nos quedamos quietos
Y leemos las vallas publicitarias
Que son el paisaje
Que cubre las ventanas,
¿qué más podemos hacer,
si afuera hace tanto frío?
Nos vamos a vivir a un piso alto
Y pequeño,
En donde el temblor muere,
En donde no nos llega su voz.
Vamos a la escuela
Y escuchamos la voz del rey,
Vamos a la iglesia
Y escuchamos la voz de dios,
Matemos la imaginación
Y así no habrá peligro
De escuchar las falsas voces subversivas.
Pero hoy,
En este único instante,
Promete que me oirás.
¿no es cierto que algo nos hace falta?
¿echas de menos algo, verdad?
Porque yo sí,
Pero se me olvida qué es,
Tal vez si nos hablamos
Lo recordemos.
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