viernes, 22 de junio de 2012

TREN EXPRESO AL INFIERNO

 

Sólo tengo un título sonoro

que se me ocurrió sentado en un bus

y una extraña certeza

Que algo fundamental

de lo que he de decir

ya esta en él.


Me entra la tentación

de repetir en algún momento El título,

ponerlo

una y otra

y otra 

y otra 

y otra vez

para reforzar el sentimiento,

desgarrar el alma,

abrir el pecho,

ser Gran Poeta.


Pero el titulo ha de callar 

por ahora,

mientras descubro

a dónde voy con todo esto.


Que poco sé de trenes,

más allá del cine visto

nada sé de trenes,

monté una vez en un ferry

en Bocas de Ceniza,

tras la muerte del Magdalena 

y la visión de la playa

que es el origen y fin del mar.


Escapaba en esa ocasión,

y no en única ocasión,

de la ciudad y sus formas,

nada preciso,

quería estar lejos,

aunque estar lejos es imposible,

siempre estoy cerca,

no de la ciudad,

cerca de mí,

¿Cómo se huye 

de los que se es?

Escapar del centro

cavando un hoyo,


No es,

y que esto quede claro desde ya,

que deteste mi existencia,

no más de lo debido,

ni que me lamente de ser yo

queriendo ser alguien más

o queriendo dejar de ser,

algunas veces sí,

no siempre,

dejar de ser quiero decir,

Ser otro ni de fundas.


Y es que si aclaro esto

es simple y llanamente

porque preveo el futuro,

ya se verá mi canto,

con poco ritmo y carente de sabor,

como un lastimero quejido

de quien no sabe vivir

por poca hombría o por poco seso,

las dos son ciertas

y no sé vivir,

ni poco,

ni una minúscula partícula,

ni siquiera esa escama

Que se desprende de mi piel

al rozarse con el viento

sabe vivir.

Todo yo soy ignorancia,

torpeza 

a la hora de vivir,

pero no es este canto,

que de canto tiene poco

como ya he dicho,

un canto lastimero,

es más bien


Y aquí debería venir algo sabio


Tomadura de pelo, 

pero no de alguien,

no me burlo de quien lee,

o sí, 

un poco,

pero no del todo,

o no es ese al menos 

mi gran objetivo


Me burlo,

y de forma poco hilarante,

más bien cosa de bostezo,

de mi arraigada creencia

en que la vida es un error,

de mi melancolía perpetua

por no encontrar 

ninguna satisfacción en el mundo.


¿Y de qué forma es la burla?

Me preguntan,

¿Dónde esta la condenada burla?

Y yo digo: ahí,

desde siempre,

desde que mi vida,

desde que cada uno de mis pasos, 

todos los autos que monto, 

todos los buses donde pienso, 

los ferrys que van al mar, 

los aviones que no se caen,

mi loca carrera hacia la nada,

Es un tren expreso al infierno.



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