¡Y esa luz que viaja tanto
sólo para permitirme verte!
Te miro siempre desde lejos,
esa es mi costumbre,
No es que me disculpe,
sólo es que miro todo
como si estuviera afuera,
así las cosas
podrían ser más hermosas,
y no lo son siempre,
por eso es que lloro,
pero con un llanto que parece risa,
(como ese niño que se lanzó muy fuerte por el resbaladero y fue a dar al suelo. El niño cae cubriéndose la cara, y su madre se acerca corriendo, le toca un hombro y le pregunta si esta llorando o se está riendo)
yo también cubro mi cara,
por si alguien se acerca,
por eso miro todo desde lejos,
hasta a ti, o a ti con más veras,
(¿de cuando acá esas confianzas del tuteo?)
te miro, sí,
como si el mirarte me hiciera
ser algo tuyo,
creando un secreto
que debes descubrir
sin proponértelo.
¡y esa luz que viaja tanto
sólo para permitirme verte!
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