No es el entendimiento que
podamos tener del viajero cosa insignificante ¿Qué lo hizo despojarse de su
condición de habitante? ¿Qué lo trae por estas tierras que, bien sabemos todos,
carecen de interés?
Muchos son los aspectos a debatir
sobre el viajero.
La dimensión del viajero no es
dada por el tamaño de su maleta o lo gastado de sus botas. Todo esto cuando mucho
nos hablaría de variables de tiempo y preparación.
Sólo son admirables los viajeros
que han perdido el habla, que son tan extraños a todo que casi ven las
construcciones y los rostros en un código que les es ajeno. Casi ni miran a su
alrededor, temen asombrarse demasiado. Mantienen un curso incierto e
irreflexivo mientras mueren lentamente de hambre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario