Hay algunos viajes que no está
permitido emprender sin la compañía de un amigo. Hay estrictas leyes al
respecto y se ha capacitado a un grupo de hombres para hacer cumplir estas
leyes.
Sin embargo, hay algunos inconvenientes
a la hora de cumplirlas por parte del viajero.
Los viajes con dicha restricción
no están estipulados de forma concreta, con nombre propio, punto de partida, de
llegada, distancia o cualquier información de este tipo. Deben coincidir las
ideas del viajero y del guardián para que no haya desencuentros.
Aunque eso es difícil, siempre
tiene solución. Lo que sí resulta irresoluble es la discusión sobre la posición
que ocupa cada uno de los amigos en el viaje. Es decir, quién es el viajero y
quién es el acompañante. Sin tener claro el papel que desarrolla cada uno en la
acción, es imposible llenar satisfactoriamente los requisitos para hacer el
trámite de movilidad.
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